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A veces, las personas no son lo que parecen

Tormenta de verano

Ya estamos en agosto, mes fetiche para muchos, mes inhospito para un servidor. Mientras mis amigos se dispersan a lo largo del planeta, yo sigo pasando muy de vez en cuando por este rincón para dar señales de vida. Que con este calor, bastante complicada es la tarea. Pero las temperaturas se toleran mejor en compañía, y cittia, al igual que las grandes ciudades, es hoy un desierto de piedras y asfalto.

Nunca he tenido gran simpatía hacía el octavo mes del calendario. De pequeño, la familia me arrastraba lejos del hogar, de tu piscina y tus partidos de baloncesto sobre cemento agrietado. De adolescente, la frustración ante la falta de recursos económicos hace del tedio mi rutina. Y así estamos, esperando veranos más apasionantes, cosa no demasiado difícil creo. Suerte que aún quedan las birras de medianoche para hacerme ver que no todo está perdido, y que alivian levemente casi toda pena y añoranza. Porque no hay nada peor que echar de menos, y estas noches encerrado en casa, tan peligrosamente cerca de mi mismo, todo esto aflora irremediablemente. Estaría muy bien recuperar ciertas cosas de antes, sobretodo lo fácil que parecía todo(que de echo, lo era... y es). Estaría muy bien.

Felices vacaciones a todos, aunque se que nadie estará para leerlo.
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2 comentarios

pingüí volador -

Amen company

Diana -

Amaro! Jo si q hi soc per llegir-ho!I t'entenc tant...be, què t'he de dir, si saps perfectament de què parlo... Agost acabarà, i crec que serà de les poques coses que no enyorarem després d'haver-les perdut. mira-t'ho per auqest costat.Un petonàs gegant. T'estimo.
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