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A veces, las personas no son lo que parecen

Fly me to the moon

Ya nos lo dijo Frank, que volásemos hacía ahí, al lugar de todos los soñadores. El día que el hombre pisó por primera vez la Luna, nos demostró a todos que nuestro sueño más preciado podía hacerse realidad. Sólo necesitábamos creernoslo. Es por esto que no quiero poner límites a toda mi ilusión, aunque también sé que este viaje tan largo (y no por eso menos bonito) puede acabar estrellado en cualquier cráter de mi alma. "Sin riesgo no hay gloria" dirán algunos citando frases de malas películas. "Estás en el filo de la navaja" me repetiré yo, temeroso como todo buen hombre al rechazo.

Siempre la misma, siempre su mirada clara, nunca cambia, solamente se oculta detrás de un sugerente velo de sombras de vez en cuando. Alrededor de ella hemos tejido bellas historias sin héroes, pero con triunfadores. En ella nos miramos en momentos de tristeza y vacío, pero también de alegría y vitalidad. Un pequeño punto en el cielo que aúna todo lo bueno y lo malo en nosotros. Una gran esperanza y, aunque suene demasiado obvio, una luz en medio de la noche, de la dolorosa oscuridad. Aunque sólo sea por esto, yo tengo fe en ella. Sí, me reconforta verla resplandeciente, pero no necesito tenerla ante mis ojos para saber que siempre está ahí. Para sentirla ahí. Así que no me preguntes porqué, pero confío en que, por muy mal que vayan las cosas, algún día volveremos a la Luna.
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