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A veces, las personas no son lo que parecen

Cuando todo cae

Hay una realidad muy jodida: las buenas personas no tenemos sitio en este mundo. Sólo tenemos puesto como sufridores. Como pañuelos para otras personas. Como engañados. Llevo unos días en que he vuelto a abrir los ojos, y ya nada es como era. Todo se parece un poco más a una pesadilla, pero me pellizco y ahí, delante mío, sigue yaciendo mi corazón aplastado, llorando la poca sangre que le queda. Jugaron con él y ha acabado como cualquier otro que no sabe ir con cautela: abandonado, tirado en la cuneta. Ya nada tiene sentido.

¿Porqué las personas que más queremos nos complican tanto las cosas? ¿Porqué actúan de forma que siempre te hacen tanto daño? Sería un alivio poder borrar todo esto de un plumazo, pero somos lo que somos, y no hay nada peor que sentirse solo. Y para no notar esa soledad que siempre nos echa su aliento cerca del oído, no tenemos más remedio que exponernos al dolor. Quique lo definía muy bien como "Kamikazes enamorados". Yo, que he jugado al cara o cruz con esa moneda tan peligrosa que es el amor, me ha salido cruz. Y con ella, mi mundo se ha hundido un poco más.

Ahora poca fe me queda en este mundo, en esta vida. Hoy lo tiraría todo por la borda: a la mierda con todo. Pero no tengo nada más, y por lo tanto, poco puedo echar a perder. Así que sólo puedo pensar en falsas promesas de aves Fénix y cenizas que se las lleva el viento. Lástima que esas cenizas, algún día, formaron parte de mí.
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1 comentario

Anónimo -

Tant de bo no haguessis hagut d'escriure això, però tot i emprant aquest to ¿derrotista?, crec que fer lletra allò que sents, pot ajudar-te a tornar a mirar endavant.T'estimo molt, Amore!
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