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A veces, las personas no son lo que parecen

Reflexiones de un universitario desquiciado (1)

Quizá sea que de pequeño no me sentaron bién los Smacks del desayuno. Quizá sea por tirarse a la piscina haciendo la "Bomba". Quizá sea por las maratonianas partidas de Street Fighter 2 los fines de semana. O quizá sólo sea porque soy un antisistema rematado, pero el caso es que me gustan los deportes universitarios de riesgo, y no me refiero a la odisea matutina de usar el transporte público (que también), sinó a que en mis 20 años ya me he enfrascado en dos licenciaturas sujetas a cierto "bullying", o como mínimo guasa, entre el resto de estudios. Si Carlos Carnicero siguiera en activo, hoy estaría entre su lámpara y su cortinilla y escuchando el dramático "Ahora puedes mostrarte, o mantenerte en el anónimato". Obvia decir que me quedaría con la segunda opción. Que Ciencias Ambientales y Psicología formen parte de mi expediente así lo aconseja.

Ambientales. Carrera con un nombre que inspira a la burla, al chiste fácil. La gente no tiene a un ambientólogo (mejor dicho, "ambientalista") en su agenda de amigos. La imagen que se tiene de ellos, es la de unos "freaks" asociales, con inquietantes inquietudes ecologistas y un profundo sentimiento reciclador. Entre las asignaturas optativas que pueden escoger, destacan sobremanera algunas como "Asalto a petroleros rusos en alta mar", "Encadenamiento en árboles centenarios" o "Colgada de pancartas reivindricativas en rascacielos propiedad de multinacionales". Personas a las que nadie contrataría para su empresa, a no ser que les apuntaran con una pistola, y aún así pedirían que se lo cambiaran por un filólogo. En definitiva, gente a la que se la mira con recelo ("ui, a ver con que me sale este tipo..."), y que en una imaginaria pirámide social sólo quedarían por encima de aquellos que juegan con cambio manual en los videojuegos de conducción. ¿Exagerado? Pues va a ser que no.

Psicología. Carrera que a priori goza de algo más de respeto. Pero sólo a priori. Una vez estás dentro te das cuenta que los médicos te miran por encima del hombro y la gente de letras en general cuchichea a tus espaldas, considerándote un bicho raro. La opinión más extendida es la de psicólogo = loquero, con lo que cualquier perspectiva de establecer relaciones con los demás se ve afectada cosa mala. Su lógica aplastante les lleva a decir: "Si este trata con enfermos mentales, y me ven hablando con él... ¡joer, pensarán que estoy mal de la cabeza!". Total, que con un poco de suerte, aún podrás mantener algunas amistades de antes (eso si sobrevivieron a tu período ambientólogo...), pero al hablarles de lo que estudias, las frases que te van a soltar oscilarán entre el "¿Psicologia? Vaya, pues no me psicoanalizes, ¿eh?", pasando por el clásico "¿Tu también estás mal de la cabeza?" hasta llegar a los más ratas "Cuándo tengas consulta ya me haras terapia... gratis". En fin, ¿quien quiere a un psicólogo habiendo doctores... o aún mejor, ingenieros?¿Exagerado? Pues va a ser que no.

Ante tal panorama, creo que la mejor solución que tengo es irme a lo más alto de cualquier monte perdido, construirme una cabaña, y dedicarme al venerable oficio de "Ermitaño sabio de la montaña en ayuda de viajeros ocasionales que van a salvar el mundo pero aún no son lo suficientmente poderosos para derrotar al malvado líder de las fuerzas oscuras". Mmmmm... Sí, me quedo con esto.

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A él le gusta la gasolina...

Seamos originales: hablemos de Fernando Alonso. El español más rápido del planeta, motorizado, claro (que yo he visto auténticos récordmans correr detrás del autobus... y encima con lluvia!). El sueño húmedo de todo radar de la dirección general de tráfico, pero a la vez la peor pesadilla para las agresivas campañas que diseñan ellos mismos en retorcidos brainstormings, dentro de sesiones golfas de cine gore y/o de barrio. Ayer miles de personas salieron a la calle para celebrar el triumfo de un hombre que se gana la gloria alcanzando, por lo pronto, los 300 Km/h en recta y que se deja los neumáticos en cada curva. Precaución amigo conductor la senda es peligrosa, conduce con cuidado, respeta los límites... sí sí...

Me parece extraordinario que con la magnífica cantera de pilotos que tenemos cada fin de semana en nuestras carreteras, Alonso sea el primer campeón español en 55 años de Formula 1. Vale que el equipo se encarga de tunear el coche, no te dejan poner unos altavoces Kenwood tamaño Jumbotron para despertar a Ecclestone y compañía, e incluso no tienes espacio ni para apoyar el brazo en la ventanilla (ahí va, que tampoco hay ventanilla!!) ni para colgar el muñequillo de Elvis en el retrovisor (quien dice Elvis, dice el "Bebé a bordo", el "Papá no corras" o el ambientador olor a ¿pino?). Pero oye, que pagan bien y además las azafatas están de muy buen ver. Aunque después, si ganas, te arriesgas a que todo el mundo, inexplicablemente, te odie. Le pasó a Schumacher. Le empieza a pasar a Alonso... ¡y el que no haya puesto algún nick en su msn en alusión a lo cansino que está siendo el fenómeno Alonso, que tire la primera piedra!

He leído en un periódico de tirada nacional (el cual mantendré en el anonimato para evitar posibles episodios de violencia y vandalismo hacía sus redactores) las opiniones de Marc Gené, diciendo que "Fernando Alonso es muy buen piloto"... ¡Un momento! ¡Parad máquinas! ¡¿Como se atreve nadie a insinuar que no es el mejor piloto de todos los tiempos?! Y después lo remata con un "Tiene mucha confianza en sí mismo, una virtud, pero nada en particular, así como Schumacher tiene cosas singulares...". ¡Aaaaaah! ¡Hereje! ¡Restauremos a la Inquisición y quemémosle vivo como escarnio popular! Aquí sólo se puede hablar mucho y muy muy bien del asturiano. Y es que hoy he desayunado con Alonso. He ido en metro con Alonso. He cambiado de clase mediante Alonso. La tele y la radio sólo enseñan a Alonso. He comido otra vez con Alonso. Y me he cagado en Alonso. Será que soy un intolerante, pero una persona que gana en un año lo que yo en 2 o 3 vidas (en función de las quinielas acertadas), aunque se juegue el tipo en cada carrera, no me inspira lo que se dice "pasión" o "admiración". Más bien no. Felicidades, se lo ha currado y todo eso, pero ya está, no más. Que uno empieza a sospechar que los hilos de nuestra sociedad los mueve el deporte...

Pero alegrémonos al menos por nuestros padres, que cuando alguién los avanzé por la autopista, ya no gritarán aquello de "Mira al Fittpaldi!" o "Mira al Schumacher!", sinó que dirán orgullosos "Ahi va el Alonso!".

Durmiendo com mi enemigo (yo mismo)

Me confieso: soy un asesino. He matado, y no sólo una vez. Acostumbro a actuar rápida y ruidosamente. De momento no estoy fichado, pero las familias de aquellos a los que quitado la vida vuelven a mi con lógicas ansias de revancha. Esta mañana ha caído otra víctima: un mosquito tigre.

Llevaba 2 días con el bicho de los webs encerrado en mi habitación, volando por encima mi cabeza, dejando a su paso un reguero de destrucción, grandes escozores y sobretodo sangre, mucha sangre (así lo testifica la suela de mi zapatilla). No es que sea bichófobo, pero prefiero otro tipo de compañías para mis largas noches. Después de una brillante maniobra por mi parte al encerrarlo en el armario durante un día, hoy no podiamos huir de nuestro destino. Enfrentarnos en un duelo a muerte en que el único con alas debía morir. En última instancia, ha intentado negociar una clausula en que los individuos con astas también podían caer, pero me he negado rotundamente, claro. Mi victoria ha sido aplastante (jo jo jo).

Uno se podría preguntar: ¿Donde ha quedado mi sensibilidad con el mundo animal habiendo estudiado casi (en mi vida todo son "casi"... "casi" pillo, "casi" salgo ganando, "casi" apruebo, "casi" llego a tiempo...) dos años de ambientales? Pues reciclándose, por supuesto. Perdón por el pésimo chiste, pero como dijo el sabio "Para espectáculo, el circo".

Por cierto, bienvenido seas otoño.

Verdades (edición cierre de verano)

Sigue mi frenético ritmo de actualizaciones. Es estresante. Poco que vengo por aquí, y lo hago justo cuando empieza mi bendita rutina. Porque yo, gracias a Dios (agnóstico dixit), ya he empezado el curso, mi aventura psicóloga, con expectativas de mejorar lo pasado (que no parece muy complicado, la verdad). Con esto, doy por chapado un verano malo, en que las clases de estadística ha sido de lo menos desechable que ha habido. Valga esto como ejemplo del lamentable nivel de mis vacaciones. Hoy puedo cuestionarme, y me cuestiono, esa frase que dice "Cualquier tiempo pasado fue mejor"... ¿Fruto quizá de un pingüino con cirrosis?

De las pocas cosas útiles de estos meses, a parte de la constatación de mi nula capacidad para ilustrar mis comentarios con fotografías ocurrentes, ha sido la caída de algunos de mis dogmas... El primero, que la capa de escarcha que aparece en las tarrinas de helado cuando las pones en el congelador, no tiene por que ser necesariamente buena (aquí podriamos entrar en discusiones sobre si además es comestible o no). El segundo, que el techno (y por extensión, las salas donde lo pinchan) colocan más que la mayoría de bebidas alcohólicas. El tercero, que Perdidos es jodidamente buena. El cuarto, que un verano que empieza bien, es muy probable que acabe mal. El quinto, que el frío es mucho más soportable, y en general, mola más. Y el sexto, el único un poco serio, es que la amistad entre hombres y mujeres... no existe. Y me duele admitirlo, ya que siempre había sido un defensor de tan noble causa (inocente de mi...), y esto supone una dolorosa derrota ante mis contertulianos. Pero el mundo es como es, y cuando yo llegué ya funcionaba así. ¡Aunque cuidado, tampoco digo que no puedas relacionarte con el género opuesto! Sólo digo que "amistad", en el sentido estricto de la palabra, no liga con ambos. Aunque está por ver si esto también se puede aplicar en homosexuales...

Es probable que si esto lo leyera alguién, mañana mismo me diera los buenos días a pedradas... o aún peor, ¡me petaría internet! Pero si buscais en vosotros, si reflexionais sobre el tema, dejando prejuicios liberales al lado, veréis que en el fondo todos pensamos igual o parecido. ¿Reconocerlo nos convierte en peores personas? Yo pienso que nos hace más humanos, y todos sabemos lo asquerosos que podemos llegar a ser.

A través de la ventanilla del asiento trasero

Abro los ojos. Veo los campos resecos, con montones de balas de paja apelotonados de forma esteticamente embellecedora. A lo lejos, la semiabandonada casa del granjero, con la única compañía de grillos y pájaros, además de algún que otro ruido de neumáticos sobre gravilla allí donde llega su cansada vista. No le envidio. Probablemente esté peor que yo. Antes de deprimirme demasiado con lo que veo, alzo ligeramente la cabeza y observo el despejado cielo veraniego, salpicado con dos pequeñas nubes que huyen rápido, lejos de donde están. A un sitio mejor, eso seguro. Parece que todos coincidimos en lo mismo. Cierro los ojos.

Abro los ojos. Un pequeño bosquecillo de árboles identificados (la botánica nunca fue mi fuerte) pasa ante mis ojos a gran velocidad. De echo, sólo veo sus estelas. La carretera está despejada. Demasiado para mi gusto. El Sol empieza a retirarse lentamente, y filtra sus últimos rayos entre los troncos, para ir a explotar a mi cara. No me van a dejar dormir, para variar... Una puta aparece de la nada de pie en una encrucijada antes de esfumarse en un par de segundos. Triste existencia también la suya. Algo más triste que la de los habituales de la estación de servicio en la que paramos a llenar un dipósito y vaciar otros. Vuelvo al coche. Cierro los ojos.

Abro los ojos. Noche cerrada ya. Luces en la autopista. Peajes solitarios. Conductores con acompañantes dormidos. Música de los 70 en la radio, sin locutor ya. Mp3 sin bateria. Dolor de cabeza, y olor a aire acondicionado. No me gusta. No tengo ganas de llegar, nadie me espera. Asco de carretera. No hay gran cosa a ver. Cierro los ojos.

Diálogos absurdos

Hígado: Eh tío, estás despierto?
Cerebro: Claro claro... que tal te va?
H: Pues mira, disfrutando de una agradable velada: temperatura suave, buena música, unas risas... y yo currando a destajo.
C: Que putada chaval!
H: Sí, que gran putada... maldito montón de gelatina gris.
C: ?
H: En estas últimas semanas, siempre acabo igual. Puedes hacer el jodido favor de cerrar el grifo? Te estas pasando de la raya.
C: Déjame en paz, hay mucho que olvidar. Este mundo no me gusta tal y como lo hemos montado.
H: No me vengas con discursos moralistas ahora, que para ti es muy fácil dar órdenes todo el dia, sin preocuparte ni un segundo de nuestro estado ni aflojar un poco, sólo cuando el señor lo cree conveniente! Eso sí, ante el menor problema, te cierras en banda y con esas "migrañas" tienes la excusa ideal para desconectar de todo. Lo que tú eres es un maldito negrero!
C: Anda y vete a tomar por... toma más Absolut, llorón.
H: Tu sigue así, que dentro de unos añitos me voy a traer a mi amigo Cirrosis y te va a chapar el negocio. Entonces sí que me reíre...
C: No me asustas maldito esquirol! Y te recuerdo que aún son las 3 de la madrugada y quedan 2 horas para que abran el metro y nos piremos.
H: Tu abusa, tu abusa, que tendremos que seguir conviviendo pase lo que pase, y más vale que nos llevemos bién... te recuerdo que formamos parte de un mismo organismo y para que esto tire palante, todos hemos de remar en la misma dirección. Tu sólo, por muchas neuronas que tengas, no irás a ningún sitio.
C: Lo que me faltaba, otro rebelde a bordo, después de los gemelos ojos y la espalda...
H: Deja de una puta vez la bebida, joer, que los problemas no se van a solucionar por ingerir alcohol. No puedes huir de lo que quieres olvidar!!

Yo mismo: Juraria que he oído voces... dios, que resaca... de ahora en adelante, debo moderarme en mis salidas.

Este delirio nocturno va dedicado a todos aquellos que, como un servidor, estan solos estos días y ahogan sus penas como pueden, ya sea con alcohol, noches en vela por el cyberespacio, sesiones maratonianans de DVD o todo lo anterior. Sepáis que somos muchos.

Tormenta de verano

Ya estamos en agosto, mes fetiche para muchos, mes inhospito para un servidor. Mientras mis amigos se dispersan a lo largo del planeta, yo sigo pasando muy de vez en cuando por este rincón para dar señales de vida. Que con este calor, bastante complicada es la tarea. Pero las temperaturas se toleran mejor en compañía, y cittia, al igual que las grandes ciudades, es hoy un desierto de piedras y asfalto.

Nunca he tenido gran simpatía hacía el octavo mes del calendario. De pequeño, la familia me arrastraba lejos del hogar, de tu piscina y tus partidos de baloncesto sobre cemento agrietado. De adolescente, la frustración ante la falta de recursos económicos hace del tedio mi rutina. Y así estamos, esperando veranos más apasionantes, cosa no demasiado difícil creo. Suerte que aún quedan las birras de medianoche para hacerme ver que no todo está perdido, y que alivian levemente casi toda pena y añoranza. Porque no hay nada peor que echar de menos, y estas noches encerrado en casa, tan peligrosamente cerca de mi mismo, todo esto aflora irremediablemente. Estaría muy bien recuperar ciertas cosas de antes, sobretodo lo fácil que parecía todo(que de echo, lo era... y es). Estaría muy bien.

Felices vacaciones a todos, aunque se que nadie estará para leerlo.

Ligeramente espeso

Resfriado en pleno mes de julio... ¿alguien da más? Parece que la cuesta de enero se ha trasladado a pleno verano, confundiendose con las mortíferas rampas de las carreteras francesas por las que discurre el Tour. A subir tocan, aunque lo mío sean los sprints en llano.

Me he refugiado un poco en el trabajo (lo sé, es triste, pero es así) y en la música. Más que nada para aislarme del mundo que me rodea. Un poco de reproductor mp3 a todo volumen en mi cabeza, y así quedo groggi y ausente de todo lo que no me gusta. Bombardeo de Strokes, New Order, Oasis... directo a la vena, la mejor de las drogas (la única que me vale). Gran invento esto de la música de bolsillo. Igual que los pañuelos (de ropa se entiende). Me gustaría saber exactamente de quien fué la brillante idea de hacer pañuelos de usar y tirar con aroma mentolado o a pétalos de rosa. ¿Nadie se ha parado a pensar que pueden incentivar a estornudar más? ¿O como me temo, es algo que solamente le ocurre a un servidor? Me quedo pues con los de ropa, con mis iniciales tejidas bruscamente en ellos. Estos días han quedado un poco salados. Resfriados, música, trabajo y pañuelos salados. Sólo cuestiones banales del primer mundo para expresar que no estoy pasando por un buen momento precisamente. Mi Tourmalet particular, aunque siempre hay cimas más duras.

Horas muertas

Esta mañana he salido a la calle. El Sol volvía a brillar con fuerza en lo más alto (él también tiene el derecho de irse los fines de semana). En el buzón no habían facturas ni extractos bancarios. Parecía el inicio de un buen día. Lástima del lamentable estado de la cocina.

He evitado pasar por la papeleria para no leer las portadas de los periódicos y que me estropearan la calma del momento. No estoy de humor para más desgracias. He preferido dar una vuelta hasta el bar de cittia, el único bar de cittia. Un sitio entrañable, con una vieja melodía de radio sonando como telón de fondo, y unas pocas mesas debajo de una gran magnolia. Los camareros, de toda la vida, te sonríen al verte llegar y te traen lo de siempre. Aunque lo parezca, no todo es perfecto, pero es lo único que tenemos. Hoy he jugado más de lo normal con la bolsita de azúcar, antes de llevarla a su fatal destino en el fondo de una mala taza de leche con café. Tenía la cabeza en otros lugares, en otras personas. De echo, TENGO la mente lejos de esta habitación. El verano es para pasarlo bien decían...

Mientras asimilaba mi pseudodesayuno, he tenido tiempo de saludar a un par de conocidos. "Tienes buen aspecto, se te ve bien" me han dicho. "Gracias" he respondido yo, y me he abstenido de completar la frase: "... por mentir". Lo malo de vivir en un minúsculo rincón del mundo es que conoces a muchos de los que lo habitan contigo, y fingir que las cosas marchan aceptablemente se convierte en algo casi inevitable. Antes de que el lugar se llenase de caras conocidas, he preferido pagar y marcharme sin un rumbo fijo. Curioso que finalmente haya topado con la puerta de casa otra vez. Parecía el inicio de un buen día, pero estaba claro que sólo sería "otro día". Que no es poco.

Cuando todo cae

Hay una realidad muy jodida: las buenas personas no tenemos sitio en este mundo. Sólo tenemos puesto como sufridores. Como pañuelos para otras personas. Como engañados. Llevo unos días en que he vuelto a abrir los ojos, y ya nada es como era. Todo se parece un poco más a una pesadilla, pero me pellizco y ahí, delante mío, sigue yaciendo mi corazón aplastado, llorando la poca sangre que le queda. Jugaron con él y ha acabado como cualquier otro que no sabe ir con cautela: abandonado, tirado en la cuneta. Ya nada tiene sentido.

¿Porqué las personas que más queremos nos complican tanto las cosas? ¿Porqué actúan de forma que siempre te hacen tanto daño? Sería un alivio poder borrar todo esto de un plumazo, pero somos lo que somos, y no hay nada peor que sentirse solo. Y para no notar esa soledad que siempre nos echa su aliento cerca del oído, no tenemos más remedio que exponernos al dolor. Quique lo definía muy bien como "Kamikazes enamorados". Yo, que he jugado al cara o cruz con esa moneda tan peligrosa que es el amor, me ha salido cruz. Y con ella, mi mundo se ha hundido un poco más.

Ahora poca fe me queda en este mundo, en esta vida. Hoy lo tiraría todo por la borda: a la mierda con todo. Pero no tengo nada más, y por lo tanto, poco puedo echar a perder. Así que sólo puedo pensar en falsas promesas de aves Fénix y cenizas que se las lleva el viento. Lástima que esas cenizas, algún día, formaron parte de mí.

Arde la ciudad

Días calurosos nos invaden. Y aquí cerquita del mar, además humedos. Como la mayoría de nuestros sueños vaya. Andamos todos como locos en busca de esa microsombra que nos ofrece el semáforo mientras esperamos que se ponga en verde, pero después nos tostamos durante horas en la playa (con unas gotitas de crema protectora, eso sí). Son pequeños reflejos de lo que a veces, con mala leche, llamamos "estupidez humana", pero que yo prefiero nombrarlos como "curiosidades de la gente". Otra cosa que me llama la atención són todos esos catastrofistas, adictos a Nostradamus, que acechan en todas las tiendas del barrio a la hora que sales a hacer la compra. Según ellos, este tiempo no es normal (claro, todos sabemos com es un verano) y antes no teníamos estas temperaturas (datos que se han encargado de comprovar todos llamando al servicio de meteorología supongo). Y así podría seguir un buen rato.

Por suerte, aún quedan personas en mi vida que aportan aire fresco ante tanta tontería. Personas con las que tomar una cerveza o lo que haga falta, mientras compartes cosas importantes (algunas) y no tan importantes (las que más) con ellas. Són aquellos que te hacen volver a pisar el suelo cuando lo necesitas, los que te hacen darte cuenta del valor del reverso de la moneda. Gracias a esto, uno crece y madura. Y lleva mejor estas épocas de helados, granizados y sal. Así pues, me gustaría dedicarles estas pésimas líneas escritas en medio del sueño y la modorra (lo sé, flaco favor os hago), que da la casualidad que son mis dos únicos lectores habituales. Brindo por vosotros!

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Fly me to the moon

Ya nos lo dijo Frank, que volásemos hacía ahí, al lugar de todos los soñadores. El día que el hombre pisó por primera vez la Luna, nos demostró a todos que nuestro sueño más preciado podía hacerse realidad. Sólo necesitábamos creernoslo. Es por esto que no quiero poner límites a toda mi ilusión, aunque también sé que este viaje tan largo (y no por eso menos bonito) puede acabar estrellado en cualquier cráter de mi alma. "Sin riesgo no hay gloria" dirán algunos citando frases de malas películas. "Estás en el filo de la navaja" me repetiré yo, temeroso como todo buen hombre al rechazo.

Siempre la misma, siempre su mirada clara, nunca cambia, solamente se oculta detrás de un sugerente velo de sombras de vez en cuando. Alrededor de ella hemos tejido bellas historias sin héroes, pero con triunfadores. En ella nos miramos en momentos de tristeza y vacío, pero también de alegría y vitalidad. Un pequeño punto en el cielo que aúna todo lo bueno y lo malo en nosotros. Una gran esperanza y, aunque suene demasiado obvio, una luz en medio de la noche, de la dolorosa oscuridad. Aunque sólo sea por esto, yo tengo fe en ella. Sí, me reconforta verla resplandeciente, pero no necesito tenerla ante mis ojos para saber que siempre está ahí. Para sentirla ahí. Así que no me preguntes porqué, pero confío en que, por muy mal que vayan las cosas, algún día volveremos a la Luna.

Otra Guerra Fría

Otra Guerra Fría

Anda el mundo del ocio electrónico revolucionado. Desde hace ya algunas semanas que se empiezan a oír los tambores de guerra, concretamente desde el pasado E3, la exposición más importante dedicada al mundo de los videojuegos y que se celebra anualmente en Los Ángeles. Las tres principales compañías ya han empezado a mostrar sus cartas de cara a la nueva generación de centros multimedias en que se han convertido nuestras queridas "consolas", y el pim pam pum típico de estas situaciones ya es una realidad. Analizemos un poco más las apasionantes estrategias que han adoptado cada uno:

Sony: circula la leyenda urbana de que es la compañía que mejor trata a los usuarios y que más ventajosas promociones hace. Y puede que así sea... pero no en Europa. Aún recuerdo el "sencillo" sistema de reservas para la Playstation 2 y su "asequible" precio de lanzamiento. Pero en fin, es inegable que tienen el plantel más amplio (de largo) de juegos, con lo que llega a mayor número de usuarios. Además, su retrocompatibilidad con los títulos de sus antecesoras, pueden hacer de Playstation 3 la ganadora del combate. Sobretodo si se hacen realidad los videos que se mostraron durante el E3 (cosa que permitídme que ponga en duda de momento).

Microsoft: el gigante de la informática afronta su segunda incursión en el terreno de los videojuegos, esperando lograr hacerse con el trono. En su primer intento, descubrió que tirar de talonario no es sinónimo de dominio absoluto, y su fracaso en Japón, donde las victorias valen doble, llevan a pensar que habrán aprendido de sus errores. Supongo que el psicoanalista del senyor Gates no toleraría muy bien otro ataque a su descomunal ego. De momento, con su XBOX 360 ha optado por la táctica de "golpear primero" y sacar a relucir gran parte del arsenal, pero los resultados no han sido todo lo contundentes que cabría esperar.

Nintendo: estos van, como se dice vulgarmente, a su bola. Nadie entiende del todo cada paso que dan, pero parece que no les va mal del todo si después de tantísimos años siguen al pie del cañón. Su Revolution parece que tendrá en su capacidad para volver a jugar a clásicos de la compañía su principal baza, aunque también es verdad que es la más desconocidas de todas. A su favor, cuenta también con un público incomprensiblemente fiel como pocos, pero cuidado con su pobre catálogo y la ausencia de juegos que le aporten aire fresco (que no sólo de sagas vive el sector). Pero ante cualquier contratiempo, siempre les quedarán las portátiles...

Pues así están las cosas, y así se las hemos contado. Seguiremos informando, porque seguro que esto dará mucho más que hablar (para regocijo de la mayoría).

Retratos de hoy

Otra vez andando sólo por las calles, sin rumbo fijo, con la fijación de poner un pie delante del otro. La mirada baja, ojos tristes y una canción que te recuerda tiempos mejores que nunca han sucedido. Pobre chico, jodido perdedor solitario. En el fondo, esto es lo que te gusta. Lamentarte, sentirte desafortunado, y sin ningún motivo, claro. Tu i un quaderno de papel mal escrito, sentado en una plaza que cada vez más, se parece a tu habitación. Tu i el árbol que te acoge en su sombra, aunque de echo, el Sol se haya escondido tras el horizonte hace rato. Nubes que se ciernen en el cielo, amenazando tormenta... así en el tiempo como en tu vida. La maldita postal de cada tarde.

Piensas que necesitas un cambio en tu vida. O quizá alguién que esté a tu lado, que comparta tu corazón para así poder aplastárselo tu algún dia. Porque en el fondo, no soportas ver a los demás bién si no lo estás tu. ¡Jodido carácter! Odias al tipo que se toma un café detrás del cristal, con su descarada expresión de satisfacción marcada bajo ese pelo dorado perfecto. Alegría, eres un genuino ejemplar de ser humano. Éste eres tu. Éste soy yo.

6 años depués... y todo sigue igual

6 años depués... y todo sigue igual

No sé yo si alguién se ha enterado, pero parece que el Barcelona se ha proclamado campeón de Liga. ¿Quién lo diría, verdad? Si es que se ha lleavado todo con tal secretismo... Yo me di cuenta básicamente por los cristales rotos y los buzones reventados con que me tropecé el domingo por la mañana, al salir a comprar el pan. Fué entonces cuando entendí que los petardos y los gritos escuchados al acostarme quizá no eran la prueba de una revolución a pequeña escala en cittia (localidad acogedora, aunque cada vez menos).

España es un país que vive por y para el fútbol. Sólo así se entiende que puedan sobrevivir al menos media docena de periódicos deportivos, con ventas incluso superiores en algunos casos en rotativos de información general. Y es que el deporte es y siempre ha sido un gran instrumento para distraer a las masas de sus muchos problemas cotidianos. Y no lo veo mal del todo. De echo, yo mismo me declaro un aficionado al deporte en general, consumo habitualmente algún que otro partido de fútbol, y puestos a escoger, pues prefiero que gane el Barça (más que nada por motivos de proximidad geográfica). Incluso disfruto hablando de ello. Hasta aquí todo bién.

Pero este fin de semana, he vuelto a descubrir que la mentalidad humana es tremendamente compleja, y en mi caso, a menudo inexplicable. No entiendo como medio país sólo parece ser feliz cuando gana un equipo. No entiendo que los informativos dediquen más de la mitad de su tiempo a hablar de fútbol. No entiendo que haya algunas personas que se creen en su derecho de destrozar cualquier cosa o cuanto menos descalificar a otros por el ridículo motivo de no compartir sus preferencias. No entiendo los forofismos extremos. No entiendo como muchas personas pueden llegar a defender con uñas y dientes el nombre de una institución o unos jugadores (con unos sueldos de verguenza) cuando lo único que sacan a cambio es un mordisco en el bolsillo. No entiendo demasiadas cosas. Y, evidentemente, la gente se muestra muy sorprendida cuando escucha lo que pienso. Debo ser el único indignado con todo esto en kilómetros a la redonda. Será que el raro soy yo.

Transportes Malibú

Recuerdo un anuncio de cierta bebida alcoholica, en el que aparecía un autobús a reventar de gente, mientras el conductor suspiraba que le estaban estresando. La escena parecía sacada de cualquier país caribeño, pero craso error el mío al creerlo. Sospecho que en realidad, se inspira en la situación que se vive en este país en cualquier hora punta: caos. Aceptémoslo, estamos en la cola de Europa en muchas cosas, y el transporte público no es una excepción. Se ha acabado convirtiendo en una pesadilla para muchos usuarios. Aglomeraciones a las 8 de la mañana para coger el metro; empujones para subir al autobús a la hora de comer; trenes regionales colapsados los domingos por la tarde... Me viene la risa floja cuando escucho a los miembros del Ayuntamiento justificando la invasión de zonas verdes (nombre muy apropiado, porque a este paso se van a convertir en anchas àreas peatonales) como medida para incentivar el uso del transporte público. Ahi comprovamos como viven en otra realidad, porque la gente ya lo utiliza, y mucho. El problema reside en que hoy por hoy, además de escaso, es de todo menos cómodo. Ais, será que en el fondo nos estamos "aburguesando"...

Quique, birras y Rock & Roll

Gran noche la del viernes. Concierto de Quique en la Bikini, acompañado por los "Taxidrivers". De nuevo, gran espectáculo el ofrecido por el de Lavapiés (como viene siendo habitual) con magníficos momentos con la banda y minutos de complicidad y intimismo des de el piano o la guitarra en solitario. El repertorio, además de temas del nuevo disco, incluyó sus éxitos de siempre, que la gente pedía entre canción y canción. Sólo se echó de menos su dueto con Rebeca Jiménez, que sin embargo, acompañó a su amado Quique des del fondo de la sala. Por suerte, el que sí estuvo en el escenario con él, fue otro grande, Eduardo Ortega, responsable de algunos de los momentos más jodidamente bonitos del recital. Todo para conseguir un excelente cóctel: Rock del bueno en estado puro.

Al salir, la noche seguía pidiendo guerra, y como nos sentíamos benevolentes (¿y quién no un viernes por la noche?) se la concedimos. El refugio de los bares nos sirvió el escenario ideal, con cervezas como arma reglamentaria. La escaramuza fué larga, pero mentiría si dijese dura. Naturalmente, no ganamos el combate, pero la sensación que nos quedó es que tampoco hubo derrotados ni víctimas colaterales. Dulce final. No podía ser de otra forma. La ocasión se lo merecía.

Noche sin estrellas

Hay un gran tópico que dice: "Hay días en que no se porque me levanto de la cama". Para mi, hoy es uno de estos días. Bueno, sería más exacto decir que llevo unas cuantas semanas. Y por supuesto, por ningún motivo aparente. Cómo diria Nacho Vigalondo, "es por todo y es por nada, no lo se". La cuestión es que me transformo en una criatura susceptible i hasta odiosa a veces. Mi vaso está medio vacío, no le des más vueltas ni intentes convencerme de lo contrario. ¡Y cuidado que muerdo! Porque veo que las cosas no me salen bien, o almenos como a mi me gustaría, y eso me descoloca.

Yo soy un amante incurable de la noche y sus encantos, hogar de solitarios y perdedores. En momentos como estos, deseo más que nunca que llegue para refugiarme cómodamente en sus brazos. Pero ella también está alicaída, porque levanto la cabeza y no veo luna ni estrellas que iluminen su cara, al igual que no refulge la chispa que llene mis sueños. ¡Maldita primavera! ¿No tenías que hacer hervir mi sangre? Y entonces ese eco me martillea los oídos: "¡Pero no te quejes tanto chico, quien tuviera tu edad!". Ok, pues nada, te puedes quedar con mis nimiedades de problemas de 20 años, dudas sobre el futuro de uno incluídas. Quédate estos momentos sentado en la penumbra delante del ordenador, entrecerrados los ojos, tecleando ideas y frustraciones, sin nadie que se acuerde de ti. No se admiten devoluciones. Juventud, divino tesoro.

El último viaje

El último viaje

La agonía del Papa ha llegado a su fin. Después de meses en un estado de salud decadente, el sábado a las 21.37 se certifico la defunción de Karol Wojtyla. Fue una muerte en Prime Time. Fieles (y no tan fieles) de todo el mundo se agolparon delante del televisor, en la calle, en plazas y en catedrales para seguir en directo lo que era la crónica de una muerte anunciada. Un rápido zapeo por los especiales informativos que montaron todas las televisiones, me mostró docenas de personas llorando más que si hubieran perdido un familiar directo y algún que otro grupo de estudiantes sonrientes susurrandose entre si "Eh! Que salimos en la Tele!", mientras relataban su supuesto pesar con no demasiada convicción. Cosas del directo.
Sin duda alguna, la imagen del primer fin de semana de Abril (y muy posiblemente del año) es la de los centenares de personas que abarrotaron la plaza de San Pedro para despedir al Santo Padre. Juan Pablo II ha cambiado para siempre el concepto que tenia el mundo de la figura del Papa (independientemente de las creencias de uno), pasando de estar encerrado casi permanentemente ha ser considerado el Papa viajero, por sus constantes desplazamientos por todo el globo, y en general, ha gozado del favor de la opinión pública. Aunque tampoco podemos olvidar las polémicas que se han desatado con él como máximo responsable de la Iglesia cristiana, como la polémica con el uso de los métodos anticonceptivos. Pero de este y otros problemas ya sólo podrá encargarse el nuevo Papa, porqué Karol ya no está. Su viaje ha acabado.

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Eléctricodependientes

Esta mañana he comprobado la inutilidad del urbanita ante la falta de luz. Un apagón de más de 2 horas ha dejado a la mitad de mi barrio en actitud totalmente ociosa. Yo mismo me he visto afectado por el percance, y la ola de impotencia que me ha invadido ha sido de aúpa. Nada de ducha, nada de afeitarme, nada de ponerme la radio, nada de leer sin dejarme la vista... un dramón. La verdad es que uno se siente ridículo al reconocer su esclavitud hacia la electricidad y todas las facilidades que nos otorga. Tengo que dar las gracias al progreso para hacer de mi tren de vida lo que es, porque miro hacia atrás y no me veo de ninguna forma en medio de una montaña, viviendo en una cabaña con un par de velas como recurso más destacado. Viva mi incapacidad!

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